7 Formas de financiar un proyecto emprendedor

Si eres de los que no resisten mucho tiempo en un trabajo porque siempre está pensando en tener su propia empresa, si eres de los que te levantas muy temprano a realizar ejercicios y al mismo tiempo idear la forma de ganar más dinero del que podrías obtener en un trabajo de oficina por 8 horas, entonces puedes considerarte una persona con espíritu emprendedor.

Para ello, si ya tienes una idea de negocio y, sobretodo, las ganas y el valor de enfrentarte a todo lo que conlleva un emprendimiento, entonces sigue leyendo, porque te traiga 5 formas efectivas para conseguir dinero y empezar tu negocio, a ser tu propio jefe.

Las famosas FFF:

Este tipo de financiación permite una gran flexibilidad para devolver el dinero prestado y no exige explicaciones acerca de a qué se va a destinar (en ocasiones). “En esta vía lo que prima es la relación personal y de confianza casi a fondo perdido entre inversores y emprendedores”.

Ahora bien, no es una fórmula solvente a largo plazo. “Suele tratarse de pequeñas cantidades de dinero y no permiten proyecciones a futuro”, sostiene el informe. Por ello, esta vía está prácticamente reservada a pequeños proyectos de jóvenes e inexpertos emprendedores.

Inversionistas ángeles:

Son las figuras más destacadas dentro del universo del emprendimiento. Se trata de inversores privados que apoyan proyectos en varias áreas: el capital, la experiencia y los contactos. “Aunque ponen su dinero, su perfil es más de empresario y mentor que de inversor propiamente dicho.

Financiación colectiva:

En este tipo de financiación, el dinero de los interesados en participar del proyecto van de la mano con su colaboración en el mismo.

Aquí muchas veces surge el inconveniente del que invierte más recibe más y a veces el que trabaja más no recibe lo que debería recibir. Sin embargo, es innegable que el préstamo participativo tiene una gran ventaja: el emprendedor (el de la idea) obtiene la financiación que necesita con la tranquilidad de saber que podrá devolver el dinero en cómodas cuotas en las primeras (y siempre difíciles) etapas del proyecto, pero tiene que dejar claro el porcentaje que recibirán sus colaboradores, ya saben, cuentas claras mantienen amistades.

Crowdfunding:

Se trata de una vía de financiación colectiva y online. “El emprendedor solicita dinero a una colectividad (a todos aquellos que puedan estar interesados en su proyecto) normalmente a través de internet”.

La idea es buena, porque dispara el número de potenciales inversores. Gracias a internet y las redes sociales se multiplican las posibilidades de financiación. Obviamente, como en toda inversión, el que presta el dinero debe llevar una recompensa por su ayuda. Te recomiendo ver el modelo crowdfunding de Indiegogo.

Bootstrapping:

Este término se refiere a empezar el negocio con el capital y las instalaciones que tengamos. Ventaja de esto; lógicamente, nuestro endeudamiento será casi nulo con terceras personas, la mayor desventaja, puede limitar el crecimiento del proyecto por falta de inversión (al menos en los primeros meses).

Con una actividad paralela:

Si tienes una idea en mente, ahorrar dinero con lo que ganes en un trabajo con horario de oficina puede ser una buena opción, pero te tomará mucho tiempo conseguir el capital para empezar como se debe un emprendimiento.

La ventaja es que puedes sacar provecho de tu horario de oficina para conseguir tus primeros clientes.

Crédito bancario:

Siempre opto esto como última opción porque muchas veces es un dolor de cabeza saber que además de pagar la cuota mensual del préstamo tienes que adicionar el interés generado por el monto adquirido.

Según informes, solo lograrán obtener dinero a través de este cauce los proyectos muy solventes, trabajados y realistas, en los que se especifique de forma muy precisa para qué se quiere el dinero (equipos, máquinas, etc.) y cómo se va a devolver.

Por tanto, los grandes inconvenientes de la financiación bancaria son su difícil acceso, sus fuertes garantías de pago y que es poco partidaria de los proyectos innovadores. Sin embargo, sus principales ventajas son que el dinero llega de una fuente sólida y que se consigue de manera rápida.

Esta fórmula para conseguir fondos encaja “en negocios tradicionales, que cuente con socios con experiencia que puedan avalar y con recursos propios que sostengan el proyecto”.

En conclusión, “antes de lanzarse a pedir dinero, conviene pararse a pensar en cuál es nuestro modelo de negocio, porque esta simple reflexión nos puede evitar más de un disgusto y nos ayudará a dirigir nuestros pasos hacia el tipo de financiación que mejor se ajuste a nuestro proyecto”.

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